Inclusión Financiera y Educación Financiera: dos caras de una misma moneda y un reto pendiente

Inclusión Financiera y Educación Financiera: dos caras de una misma moneda y un reto pendiente

Co-autores: Dr. Paúl H. Castro García y

Dr. Carlos Viguria

Una de las preocupaciones más puntuales que tiene el actual gobierno es que exista una verdadera inclusión social. Este objetivo en el sector financiero podemos decir que se materializa a través de la Inclusión Financiera. Ésta tiene como finalidad que las personas y pequeños negocios tengan acceso y puedan utilizar servicios financieros apropiados, los mismos que deben ser provistos de manera responsable y sostenible por las entidades financieras en un ambiente apropiadamente regulado[1]. Las actividades vinculadas a Inclusión Financiera son realizadas complementariamente con capacitaciones sobre temas básicos sobre productos y servicios financieros, sus características y asimismo conocimientos básicos sobre el sistema financiero nacional, todo ello es conocido como la Educación Financiera[2].

El Perú no es ajeno a ambos a ambos conceptos. Desde al año 2003, la SBS consideró importante el acceso financiero dado a su importancia para el desarrollo del sistema financiero nacional y el desarrollo social y económico del país en su conjunto[3]. Asimismo se han realizado diversas actividades para promover la Educación Financiera a nivel nacional. Actualmente la Educación Financiera en escuelas públicas es dirigida a estudiantes de educación secundaria y el Programa de Asesoría a Docentes se ha logrado realizar en más de 15 regiones a nivel nacional y con miras a realizarse en todo el país.

Igualmente la Inclusión Financiera es promovida por el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social desde el año 2012 con el objetivo de promover programas sociales (Juntos y Pensión 65) y además educar a los beneficiarios sobre temas básicos de Educación Financiera. Ambas instituciones juntas al Ministerio de Economía y Finanzas y al Banco Centra del Reserva forman parte de la Estrategia Nacional de Inclusión Financiera.

Consideramos a dichas actividades sumamente importantes puesto que a través de ellas no solo se logra que los consumidores logren acceder a los beneficios vinculados al uso de productos y servicios financieros sino que además puedan ser educados respecto a ellos y logren entender sus particularidades. Sin embargo, es preciso recordar que de acuerdo a la Encuesta de Cultura Financiera del Perú 2011 realizado por la SBS y la Universidad del Pacífico, se concluyó que existe un bajo nivel de Cultura Financiera así como también desconfianza en las entidades financieras del país[4]. Y ello no se aleja de los resultados obtenidos por la Universidad San Ignacio del Loyola en una encuesta realizada en Lima y Callao en el año 2011 en donde se halló un bajo nivel de comprensión del contenido de los contratos[5].

En tal sentido y dadas las evidencias señaladas es claro que existe un reto pendiente por resolver, el cual consiste en mejorar y ampliar la educación financiera en nuestro país y ello de la mano con los esfuerzos que se vienen realizando por parte de los diferentes actores de impulsar la inclusión financiera en el Perú.

En ese orden de ideas, uno de los puntos a tener en cuenta esta referido a los contenidos en las capacitaciones de Educación Financiera, los cuales no incluyen temas sobre derechos de protección al consumidor.  De acuerdo a los documentos publicados por la SBS, los temas desarrollados abarcan una serie de tópicos que cubren de manera amplia dichos temas. Consideramos que si bien se promueve el acceso y el adecuado uso de productos y servicios financieros (que ciertamente beneficia al sistema financiero nacional) a través de la inclusión y educación financiera, estos conocimientos y capacidades no deberían estar separados de temas vinculados al ejercicio del derechos de reclamo que todos tenemos como consumidores. De acuerdo a un estudio publicado por el Consultative Group to Assist the Poor, se reveló que muchos consumidores no reclaman ante las instituciones financieras porque no conocen siquiera que existe la posibilidad de reclamar. Este desconocimiento ocasiona que estos consumidores desconfíen de la entidad financiera y finalmente se alejen del sistema financiero, afectando así la confianza en el sistema financiero y la Inclusión Financiera[6].

La enseñanza de temas vinculados a instituciones que protegen los derechos de los consumidores así como la existencia de instancias alternativas (como por ejemplo la Defensoría del Cliente Financiero, Defensoría del Asegurado y las mismas instituciones financieras) son de necesaria importancia en las capacitaciones de Educación Financiera que se realizan en el país. A ello podemos sugerir también la inclusión de temas vinculados a derechos que todo consumidor peruano tiene.

En ese orden de ideas, resulta necesario incluir en las capacitaciones de Inclusión Financiera temas vinculados a la protección de derechos del consumidor pues ello llevaría a que el círculo de empoderamiento del consumidor se cierre. Este pedido se ampara a lo dispuesto por el numeral 8 del artículo VI del Código de Protección y Defensa del Consumidor. Para estos fines la participación y colaboración de Indecopi, las asociaciones de consumidores y empresas del sistema financiero resultan esenciales para el desarrollo y éxito de la Estrategia Nacional de Inclusión Financiera.


[1] Traducción libre del concepto de Financial Inclusion utilizado por el Consultative Group to Assist the Poor – CGAGP del Banco Mundial. El texto original dice lo siguiente ”Financial inclusion means that households and businesses have access and can effectively use appropriate financial services. Such services must be provided responsibly and sustainably, in a well regulated environment.”

[2] De acuerdo con la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, la Educación Financiera es el proceso en el cual los agentes, a través de una mejor instrucción, mejoran sus conocimientos sobre los productos financieros, desarrollan sus habilidades y son más conscientes sobre los riesgos financieros. De esta manera, toman mejores decisiones, saben dónde acudir por asesoría financiera con la finalidad de mejorar su bienestar financiero.

[3] Trabajo consultivo entre SBS y CGAP. Financial Inclusion and Consumer protection in Perú. Febrero de 2010. En: http://www.cgap.org/publications/financial-inclusion-and-consumer-protection-peru

[4] Superintendencia de Banca, Seguros y AFP & Universidad del Pacífico – Encuesta de Cultura Financiera del Perú 2011 – Enfin. En http://es.scribd.com/doc/78560752/Primera-Encuesta-de-Cultura-Financiera-Peru-2011-ENFIN-2011

[5] Diario Gestión del 26 de octubre de 2011.

[6] Rafe Mazer – Complaints handling: a secret ingredient to financial inclusion. En: http://www.cgap.org/blog/complaints-handling-secret-ingredient-financial-inclusion

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