A propósito de leches y chocolates que no lo son y conservas con gusanos

A propósito de leches y chocolates que no lo son y conservas con gusanos

¿Existe en nuestro país un sistema de protección al consumidor idóneo? A propósito de los recientes escándalos de productos alimenticios que engañan o hacen daño a la salud.

Las primeras leyes y organismos del Estado que velan por la protección de los consumidores se originaron en países como los EEUU debido a escándalos de salubridad e inocuidad en productos alimenticios. Pero ellos sí aprendieron la lección.

El best seller “The Jungle” (La Jungla) escrito por el abogado laboralista Upton Sinclair en el año 1906, que describía crudamente las condiciones de total falta de salubridad de la industria de embutidos, fue motivo -junto con la regulación de los monopolios – que poco tiempo después se cree la famosa agencia Federal Trade Comission (su siglas en inglés FTC) en el año 1914.

En Europa, en especial en España, el escándalo del aceite de colza (se usa en países europeos como condimento y preparación de comida) y que debido a su adulteración provocó la muerte de más de 300 personas y 25,000 afectados, dejó en la población un sabor a indefensión debido a que los 38 empresarios aceiteros involucrados, al final sólo dos de ellos fueron sancionados, quienes luego se declararon en insolvencia para no pagar por los daños e incluso culparon a los funcionarios públicos por actuar con negligencia, es decir el Estado, para que asuman los pagos por daños. Luego de mas de 20 años fueron indemnizados los familiares de los afectados.

En nuestro país, la cosa es mas grave, porque no existe hasta ahora luego de más de 25 años de leyes de protección al consumidor un sólo caso donde se halla indemnizado a los consumidores (nuestro sistema sólo contempla multas que van a las arcas del Estado para pagar la burocracia) y menos cárcel a los infractores (en nuestro Código del Consumidor – a pedido de la CONFIEP y la SNI quienes hicieron cuestión de estado en este tema -, no contempla la responsabilidad penal por estas conductas). Sumado a ello, las autoridades que deberían dirigir las entidades de gobierno que velan por nuestros derechos como consumidores, son nombradas a dedo o mejor dicho por el gobierno de turno, y como recientemente hemos visto, muchas veces son personas con conflictos de intereses o vienen de las empresas reguladas o supervisadas generalmente o al final de su mandato terminan trabajando para esas empresas (puerta giratoria).

Y bueno el Congreso de la República ni hablar, el reciente caso de la intentona a la modificación de la Ley de Alimentación Saludable, en especial el problema del etiquetado de los alimentos procesados, y su falta de diligencia (tomaron conocimiento del problema hace 20 días) para exigir que el Ejecutivo difunda inmediatamente la alerta en el caso de las conservas de pescado con parásitos, son una señal clara de lo que debemos esperar en los próximos años. En tal sentido es necesario que los ciudadanos tomemos conciencia de lo que está pasando y exijamos a nuestras autoridades que cumplan con sus funciones y la próxima vez elijamos mejor.
(Foto: Diario El País. Concentración de víctimas del síndrome tóxico (envenenamiento por aceite de colza adulterado) en el Palacio de los Deportes de Madrid para exigir del Gobierno una solución a su situación. / MARISA FLÓREZ)

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *